Portada > Claves E.F. > Desde la perspectiva de la familia

Claves E.F.

Desde la perspectiva de la familia

  • La familia detenta un porcentaje de capital relevante para ejercer el control sobre las decisiones más importantes de la empresa.
  • Alguno o varios de los miembros de la familia dedican una parte muy importante de su ocupación habitual en la Empresa Familiar; bien como directivos de la misma, bien como miembros de los órganos de gobierno.
  • Existe una voluntariedad y un nexo de continuidad intergeneracional entre la generación al mando y las siguientes generaciones.
Las Empresas Familiares se enfrentan a retos muy relevantes que están íntimamente unidos a su propia condición de empresa y familia: las empresas familiares se malogran porque a veces se dejan destruir, el fracaso de los negocios familiares suele darse por falta de decisión, compromiso y planificación para asegurar la vitalidad de la empresa desde una doble perspectiva;
  • la propiamente empresarial y de negocio en un mundo cambiante
  • la de la dinámica de la propia familia en relación con la empresa.
Pero, ¿dónde esta la clave para la continuidad familiar?. Está en la satisfacción, paz interior y felicidad de cada uno de los miembros de la familia. Satisfacción personal y satisfacción profesional. Por tanto, antes de trabajar con la familia como grupo, conviene aproximarse a cada individuo, con sus sueños y con sus miedos. Porque el tener accionistas comprometidos y satisfechos puede convertirse en la piedra angular de la continuidad de la Empresa Familiar.
 
Una de las mejores recomendaciones que se pueden hacer para favorecer la continuidad en las Empresas Familiares es conseguir ligar emocionalmente a los hijos con la empresa. Enseñen a sus hijos a amarla, no por lo que les da, no por lo que obtienen de ella, sino por lo que es: un proyecto al que sus padres y sus abuelos dedicaron su vida. La transmisión de la Empresa Familiar no debe ser única ni principalmente patrimonial: debe ser fundamentalmente una transmisión afectiva. Y transmitan la enorme responsabilidad de ser accionista mayoritario de una empresa. Una empresa no es tan sólo un patrimonio. Una empresa da un servicio, cumple una misión y ocupa un espacio en la sociedad. De ella dependen los clientes, dependen los proveedores, dependen los empleados, dependen el resto de accionistas y dependen miembros anónimos de nuestra sociedad a través del pago de impuestos. En definitiva, de una empresa dependen personas. Ahí reside la enorme responsabilidad del accionista en la empresa familiar.
 
"Lo que es lo mejor para el negocio en el corto plazo, puede no ser bueno para el negocio a largo plazo si se ignoran las necesidades de la familia. Aquellos que asumen que la familia debe hacer cualquier sacrificio por el éxito del negocio probablemente acaben descubriendo que una familia que no funciona es la mayor amenaza a la continuidad". Ivan Lansberg, "Succeeding Generations". Lesson 4. Pág 335.